Dra. Heydi Coronel Bravo: La "Cigüeña" jacurense que siembra esperanzas y cumple el sueño de ser madre

Yosmary Bravo- El mes de mayo se ha convertido en un mes muy bonito porque celebramos a todas las madres, mujeres que fueron bendecidas por Dios para llevar en su vientre y dar vida a los hijos de esta tierra. Sin embargo, detrás de cada hogar que festeja la dicha de tener un hijo, muchas veces hay historias de anhelos profundos y batallas silenciosas. En el corazón de nuestro municipio, existe un orgullo que cruza fronteras: una mujer Jacurense que ha dedicado su alma y su conocimiento científico a hacer posible lo que parecía inalcanzable. Ella es la Dra. Heydi Coronel Bravo, una destacada especialista en ginecología y fertilidad que, a través de la ciencia aplicada con amor, ha ayudado a innumerables mujeres a cumplir el sueño más sagrado de sus vidas: convertirse en madres.
Antes de profundizar en su vida profesional es importante conocer de donde viene y parte de sus raíces. Heydi Coronel Bravo, nació en Puerto Cabello, pero su identidad está en nuestro municipio, específicamente en las Colonias de Araurima. Su madre, Nohemy Bravo de Coronel, conocida como “la maestra Nohemy”, es orgullosamente nativa de la comunidad de La Vaca, en Jacura. Su padre es Julio Coronel (“el negro Coronel”) tiene dos hermanos: Heimar Coronel Bravo y Julio César Coronel Bravo, sus abuelos maternos: Alejandro Bravo Donquiz y Cruz del Carmen Perozo Vargas, abuelos paternos: Ángel María Coronel Navas y Paula Romero de Coronel y su esposo: Omar Ghiglione Calderon, Cirujano vascular periférico.
La doctora evoca con profundo respeto una enseñanza que se convirtió en su brújula de vida: “Hay una frase que me dijo mi mamá en más de una oportunidad: usted es del monte, pero nunca del montón”. Bajo esa premisa de excelencia, honestidad y ética, cimentó sus primeros pasos académicos en la Escuela Básica Yaracal y posteriormente en la Unidad Educativa Yaracal. Desde muy chiquita sabía que quería ser médico, mientras hay niños que sueñan con ser astronautas, ella ya soñaba con usar su bata blanca “Tengo la dicha de decir que mi sueño infantil lo estoy viviendo, siempre soñé con ser médico y lo logré”, expresó muy emocionada.
Sin embargo, el camino hacia la profesionalización exigió madurez temprana y sacrificios familiares; siendo la hija mayor, le tocó salir de su hogar a los quince años para instalarse en una residencia estudiantil en Coro e iniciar el Curso de Iniciación Universitaria en la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM).
Aquel tránsito universitario no estuvo exento de pruebas. A pesar de su impecable rendimiento, la doctora rememora el fuerte impacto académico de pasar al ritmo universitario, enfrentándose a materias temibles como morfología y a una compleja época de prolongados paros institucionales que ralentizaron los tiempos de su cohorte. En sus recuerdos atesora el apoyo incondicional de sus padres, las anécdotas de su papá haciendo compras "como si fuese a alimentar un batallón". Durante esta etapa formativa, Heydi se nutrió del ejemplo de docentes magistrales que moldearon su rigor clínico y su visión humana, "en morfo el temido “negro García en introducción a la práctica médica la Dra. Mónica Zambrano con su magistral manera de hacer semiología e impecable técnica de examen físico, es algo que no se puede olvidar y traté de aprender lo mejor que pude, también nos enseñó la importancia de la imagen que proyectas al paciente".
Su encuentro definitivo con el área que definiría su vida ocurrió en las rotaciones clínicas. Aunque inicialmente proyectaba su futuro hacia la pediatría, su perspectiva cambió por completo al pisar el área ginecológica: “Mi primera clínica fue ginecología y eso fue amor a primer parto, me enamoré de la especialidad de todo lo que representa”.
Al rememorar su andar profesional en Venezuela, la Dra. Heydi pasea su memoria por diversos escenarios donde dejó una huella imborrable. Tras realizar su artículo 8 en Curimagua, consolidó una intensa experiencia en Coro, donde ejerció con dedicación en el hospital público, en la clínica IFEM, en su consulta particular con otros colegas y en una dependencia de la gobernación enfocada en la atención de la mujer.
Realizó su rural en Curimagua, graduándose en diciembre de 2002, el 2 de diciembre logró entrar al servicio de ginecología a través del concurso para interno del hospital en el cual quedó de primer lugar. Al año siguiente concursó a posgrado, de seis plazas, quedó en tercer lugar, terminó el posgrado y se quedó ejerciendo en el hospital, incluso fue docente de la universidad por dos semestres y coordinó la clínica de ginecobstetricia como docente.
El postgrado de ginecología lo realizó en la UNEFM en Coro y el Fellow de fertilidad en Fertilab, Clínica el Ávila, Caracas, en la Unidad del Dr. Juan Aller, aprendí muchísimo, la Dra. Bethania Aller y el Dr. Gustavo Mendoza. También realizó el Fellow de histeroscopia en el Centro Médico Docente La Trinidad en Caracas con el Dr. Alfonso Arias.
Al trasladarse a Caracas, la exigencia se duplicó; realizaba guardias nocturnas en el Centro Médico Docente La Trinidad mientras cumplía de día sus entrenamientos de subespecialidad tanto allí como en la Clínica El Ávila.
Su práctica independiente en la capital continuó en un consultorio privado de Macaracuay, en los centros de Salud Chacao y en Provesalud en Catia La Mar. No obstante, sus raíces siempre la llamaban de vuelta: "Los fines de semana iba cada 15 días a Yaracal, trabajaba en la clínica del Dr. Rico, después mi papá me regaló un consultorio en la casa entonces ya después iba cada 15 días a mi casa a trabajar, veía entre 30 y 45 pacientes en un fin de semana, hasta qué bueno por razones que ya todos sabemos nos tocó migrar".
Durante los periodos de conflictividad civil, Heydi entregó su vocación humanitaria como voluntaria de la Cruz Verde (Primeros Auxilios UCV), brindando asistencia médica a los heridos en las manifestaciones callejeras. No obstante, la delincuencia desatada terminó por acelerar sus planes de partida. "En 2018 ya nosotros teníamos varios meses dándole vuelta a la idea de irnos y creo que aparte de lo económico el detonante fue que un día con unos amigos saliendo del cine casi no secuestran, y eso fue así como que no, no podemos seguir acá", relata con crudeza.
Evaluando diferentes destinos junto a su esposo, el cirujano vascular periférico Omar Ghiglione Calderon, eligieron el Perú debido a las facilidades legales e institucionales que la nación andina ofrecía a los profesionales de la salud para la homologación y el libre ejercicio de sus funciones, "llegamos un 30 de mayo acá, estudiando para presentar un examen para poder ejercer, presentamos un 14 de junio aprobamos a la primera, porque luego me enteré que habían colegas que tenían ya hasta 2 y 3 años intentando pasar el examen ".
Desde que aprobaron el examen hasta el momento que se colegiaron pasaron varios meses que no podían ejercer porque sería un delito, "En ese tiempo no podíamos ejercer porque sería ilegal y bueno a mí me tocó vender gelatinas en una plaza acá cerca de donde vivo, en un mercado, spoiler: soy muy mala vendedora, Pero bueno era lo que trataba de hacer", recuerda con un toque de humor, mientras su esposo desempeñaba de igual manera oficios ajenos a su área quirúrgica para sostener el hogar.
La primera ventana al ámbito asistencial peruano se abrió en Chosica, un poblado ubicado en las periferias de Lima. Fue en una clínica privada de esa localidad donde el Dr. Juan Dávalos les brindó la primera gran oportunidad laboral, un gesto que Heydi atesora con un eterno y profundo agradecimiento. Durante esa etapa, debía afrontar trayectos de más de una hora de viaje por carretera, dos veces por semana, combinando sus guardias con la atención en algunos policlínicos de la capital.
Éxito internacional, el nacimiento de "Soy Cigüeña"
Logró conseguir una oportunidad de oro, entré en una de las mejores clínicas de fertilidad desde 2018, gracias a su desempeño se convirtió en la primer médico extranjera que se hizo miembro de la sociedad peruana de fertilidad. Después de la pandemia ella y su esposo tuvieron una idea hacer un grupo con varios médicos venezolanos para trabajar, "creamos Ghiglione Coronel MEDICAL GROUP, y trabajamos con ese nombre que es el mismo nombre de la empresa hasta 2022, que le dimos nombre comercial de VIP MEDICAL CARE, Con dos sedes en Lima".
Proyectando su carrera hacia la medicina reproductiva, dio vida a un concepto que hoy es marca registrada: "Pensé en el nombre de ‘Soy cigüeña’". Esta denominación resume a la perfección el propósito superior que guía cada una de sus jornadas. "Ser la cigüeña o ejercer mi profesión es lo que más amo, es mi manera de dejar huellas, en cada pareja y en cada mujer que he ayudado dejo un pedacito de mí y en mí queda mucho de ellas… es aprendizaje y crecimiento, esfuerzo y dedicación, es mi sueño hecho realidad, no sabes lo mucho que me apasiona y disfruto lo que hago", expresa con una sensibilidad desbordante.
Increíble ser humano y profesional quien nunca olvidó sus raíces, aun recuerda a su familia, su gente de Araurima, ese calorcito humano y sus viajes mochileros con los que pudo conocer el país, así mismo recordó el cariño de sus primeros pacientes en esta localidad.
Hoy nos deja un hermoso mensaje, "para llegar lejos debemos siempre recordar de dónde venimos, hacer las cosas con amor, que no hay trabajo pequeño si te apasiona y le pones corazón además de prepárate y actualizarte vas a hacer que deje huellas bonitas".








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