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Límites
territoriales

​El Municipio Jacura Linda por el norte con el Municipio San Francisco; por el oeste con los Municipios Píritu y Petit en línea recta pasando por el Cerro San Gregorio hasta la desembocadura del Río Araurima en el Río Tocuyo y; por el este con el Municipio Monseñor Iturriza desde la desembocadura del Río Araurima hasta la Quebrada de Icuisá y el Municipio Autónomo Cacique Manaure y por el Sur con el Municipio Unión.

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parroquias

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La Conjura de Los

Aborígenes de Jacura

Por tradición, la historia venezolana atribuye el inicio de la pre independencia a movimientos emblemáticos como la insurrección de José Leonardo Chirino en 1795, la conspiración de Gual y España en 1797 o las expediciones mirandinas de 1806. Si se examina con más detalle, suelen sumarse el alzamiento de Cariaco (1798) o el complot de Maracaibo (1799), consolidando la idea de que el despertar contra el dominio español comenzó con los negros esclavos y libres de la Provincia de Coro. Pero, sin ánimos de desvalorizar la trascendencia histórica que tuvo este alzamiento es importante dar a conocer que previo a este acontecimiento fueron los indígenas y aborígenes venezolanos los primeros en levantar su voz y hacer sentir su desacuerdo en contra de los abusos y vejaciones de las cueles eran objeto, tal como lo relata el historiador (MAGALLANES,1.997) cuando reseña entre los primeros movimientos pre independentistas la existencia de por lo menos catorce (14) alzamientos o sublevaciones indígenas ocurridas antes del año 1.795 dentro de las que se puede mencionar por ejemplo: la venganza de los indios CHIRIBICHE en 1.519, reacción de los JIRAJARAS y los CAQUETIOS en 1.532, invasión de los MOTILONES en 1.764, entre otros, cuyo contenido ideológico, organización y relevancia no fueron quizás muy notorias pero sentaron las bases para el desarrollo y posterior cristalización de la emancipación Venezolana, dejando en evidencia el valor, coraje y gallardía del aborigen de este país. Este valiente hilo histórico nos conduce directamente a un hecho de gran relevancia, pero de difusión muy limitada: "La Conjura de los Aborígenes de Jacura", un acontecimiento de 1795 que hoy rescatamos. Sin embargo, antes de comenzar a narrar este evento histórico es importante referir que se entiende por conjura según el Diccionario Manual de la Lengua Española (2.007) ¨acuerdo secreto entre varias personas para realizar una acción contra alguien, especialmente en contra del estado o una autoridad¨, siendo sus sinónimos complot, conjuración o conspiración. El término correcto para ellos es aborigen y no "indios", un error geográfico que arrastramos desde que Cristóbal Colón creyó haber llegado a la India. Estos pobladores gozaban de un estatus especial: eran considerados aliados de la Corona gracias al pacto histórico entre el Cacique Manaure y Juan de Ampíes, lo que obligaba legalmente a las autoridades a tratarlos con respeto. Sin embargo, los alcabaleros rompieron ese equilibrio, maltratando a los nativos y arrebatándoles el fruto de las tierras que ellos mismos sembraban.

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Identidad Jacurense

Ser habitante de Jacura, haberlo sido o sentirse sin serlo como le suele ocurrir a quien conoce o visita el Municipio, genera un sentimiento de querencia que va más allá del recuerdo. Se traduce en anhelar el regreso, recordar con alegría lo allí vivido o estar atento al acontecer diario de sus comunidades, estando aún a kilómetros de distancia. Es recrear escenas, manteniendo viva la época vivida en el lugar; sentirte cómodo, aun cuando está realmente sea poca, solo por estar donde perteneces y donde quieres continuar. Justo allí cobra sentido el ser hijo de estas tierras, cuyo gentilicio es el encargado de marcar la identidad sociocultural a la que perteneces y te define. Referir cuál es el gentilicio para los habitantes de Jacura (Jacureño o Jacurense) requiere aclarar que, basándonos en el criterio morfológico, al aplicar el sufijo -eño, la combinación de la u de la raíz Jacu- con -eño genera una transición fonética más brusca que al aplicar el sufijo -ense (del latín -ensis, que significa "perteneciente a"), el cual se acopla a la raíz Jacu- con una distribución fluida en su fonética, coherente y armónica. Por otro lado, en la determinación y validación de los gentilicios también se aplica el parámetro por asociación paradigmática (comparación con lo existente en su entorno), lo que nos lleva a observar que el patrón geolingüístico en los gentilicios de los diferentes Municipios del Estado Falcón está dominado por el paradigma de -ense (dabajurense, maurense, silvense...) Basándose en lo descrito, ambos gentilicios son morfológicamente posibles y aceptables. Sin embargo, al argumentar su validación, encontramos que el gentilicio Jacureño ha adquirido su legitimidad por el uso histórico y social, mientras que Jacurense está validado por el uso correcto de la norma al formarlo, su carácter culto y organizativo, aunado a su estructura morfológica y sonora correcta. Con el pasar del tiempo el sentir que el Municipio Jacura inspira en quienes habitan o entran en contacto con él, ha generado el nacimiento de frases cortas memorables qué condensan la visión que este proyecta, la identidad qué se experimenta, las bellezas, riquezas y valores que predominan a lo largo y ancho de las Parroquias qué lo conforman ( Agua Linda, Araurima y Jacura) la mayoría de ellos más que adornos tipográficos o expresión del sentido de pertenencia, representan puentes verbales que le han regalado al Municipio Jacura en el intento por expresarle lo que inspira o ha representado para quienes los han construido, consientes o no al hacerlo, lo cierto es que han marcado una huella y exaltado el orgullo local con ellos. Entre las frases municipales más emblemáticos y representativos se encuentran "Jacura, tierra de calor humano". " Jacura, un regalo de la naturaleza para Falcón" y "Jacura, tierra de mil encantos" ellos han calado en el imaginario colectivo fomentando el sentido de pertenencia, el orgullo local y ha despertado en los foráneos el deseo de comprobar lo que allí se expresa atrayendo así la atención y curiosidad generando deseos de conocer, visitar y volver a estas tierras bendecidas con incontable belleza y potencialidades que merecen ser conocidas, aprovechada o disfrutadas.

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