Dra. María Victoria Rodríguez Dumont: Pasión por la medicina nuclear y el servicio a la salud pública
Yosmary Bravo- María Victoria Rodríguez Dumont nació en Mirimire. Su mamá es Zenaida Victoria Dumont de Rodríguez y su papá José Agapito Rodríguez; sus abuelos maternos María Eugenia Ventura de Dumont y Castor Dumont, "maeña" y "pachito", como les decían todos. Vivió en Jacura hasta los 17 o 18 años de edad, donde en un hogar humilde pasaron muchos momentos felices. De los mejores recuerdos está cuando se levantaban temprano e iban a las Clavellinas con pachito, maeña y su prima Luz Marina. Estudió la primaria en la escuela Daniel Navea en Jacura y el bachillerato lo realizó en el Instituto Agropecuario “Fe y Alegría”, Santa Rita de Cumarebo donde, a petición de la madre Sor María del Pino (directora de este Instituto), cursó hasta sexto año por cuanto no quiso entregarle los papeles cuando terminó su quinto año. De allí egresó como técnico medio en agropecuaria mención fitotecnia, pero evidentemente ese no era su campo.

Fue asignada por la OPSU en ese mismo año, salió en el listado para cursar la carrera de medicina en la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM). de esta etapa tiene un especial recuerdo: cuando tocó su inscripción, había lluvias tales que se había caído un puente por Curari; recuerda que sus papás le pagaron un viaje al Señor Eugenio Campo para que las trajera a su mamá y a ella, quien la acompañó para la inscripción. Así, fue como del internado donde cursó 6 años de bachillerato, salió a una residencia en Coro, sin conocer la ciudad, para iniciar sus estudios universitarios.
Recuerda que cada vez que salía de un examen, agradecida iba a la catedral de Coro a arrodillarse frente al Santísimo a dar gracias, y eso fue durante el transcurso de toda su carrera; lo menciona porque siente que Dios la ha acompañado en todas las etapas de su vida. Estos estudios que debieron ser de 6 años se prolongaron por un paro de universidades que duró un año, pero esto no la desanimó por cuanto ser médico era un sueño, un anhelo y una meta trazada.
Realizó lo que hoy llaman "ruralita" en Curimagua y su rural en Punta Cardón; ahí estuvo por un año. Luego pasó a ser la Coordinadora de salud y ambiente de una fundación de Maraven, la fundación Zumaque, donde pudo adiestrarse en aspectos administrativos de la salud. De allí concursó para la residencia de dos años en el Hospital Calle Sierra y el Hospital Cardón, ganando el concurso en ambos, y se decidió a hacerla en el Hospital Cardón. Allí estuvo por tres años en virtud de que salió embarazada y luego tuvo la oportunidad de concursar nuevamente por un año más.
Luego concursó en la Universidad Central de Venezuela para realizar el posgrado de epidemiología, quedando en el concurso; una de las ramas de la medicina que le llama la atención porque desde allí se puede realizar salud en masa, hacer salud pública. Ejerció como epidemiólogo por 4 años y posteriormente concursó en el Hospital “Domingo Luciani” en Caracas por el posgrado de medicina nuclear que estaba ofertando un cupo, el cual ganó por concurso. Allí realizó medicina nuclear, que tenía la particularidad de impartir la formación en el Hospital Universitario de Caracas, en el Centro Médico Docente La Trinidad y en la Clínica Santiago de León y, por supuesto, la sede que era el Hospital Domingo Luciani. Relata que era una Jacurense paseándose por toda Caracas para recibir la formación.
Al egresar como médico nuclear del Hospital Domingo Luciani, vino a ejercer en el Hospital Alfredo Van Grieken de Coro, donde actualmente se encuentra. Por el Instituto de Energía Atómica, tuvo la oportunidad de participar como experta en la Enfermedad de Chagas en Río de Janeiro, Brasil, lo cual le dejó una experiencia en el área de cardiología nuclear. Luego fue enviada por el Instituto de Energía Atómica a México a formarse en cardiología nuclear, gran experiencia también que espera desarrollar una vez que los equipos sean reinstalados en el hospital.
Además de su labor clínica, se desempeña como docente en la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM), contribuyendo activamente a la formación de los futuros médicos en la unidad curricular "Introducción a la Práctica Médica"; una faceta que le brinda una gran satisfacción, ya que, la docencia es otra de sus grandes pasiones. Fue precisamente en el ámbito universitario donde conoció a quien hoy es su esposo, Enrique Hernández, un destacado traumatólogo con quien ha formado un hogar y comparte la dicha de tener tres hijos.
Su vocación de servicio y fe se manifestó desde joven; durante sus vacaciones escolares mientras estudiaba el bachillerato, dictaba clases de catequesis en Jacura. Esta inclinación espiritual fue cultivada y guiada por Sor María del Pino en el internado, un camino de fe que, gracias a Dios, nunca ha abandonado. Hoy en día, ella y su esposo sirven como coordinadores de la Pastoral Familiar de la parroquia San Judas Tadeo, así como del movimiento "Cristo Joven", además de ser miembros activos del apostolado del Sagrado Corazón de Jesús. Esta entrega familiar le concede una alegría especial, ya que, su hija menor también forma parte de "Cristo Joven" y es miembro del coro parroquial. Cabe destacar que, de los cinco integrantes que conforman su núcleo familiar, cuatro son emausianos.
Para ellos, el trabajo en la Pastoral Familiar ha sido una escuela de gran aprendizaje, enfocado principalmente en brindar formación a parejas que conviven en unión estable por más de cinco años y aún no han santificado su hogar. A través del curso de Santificación del Hogar, los preparan para recibir el sacramento del matrimonio. Desde el inicio de su labor en este ministerio, 35 parejas han consagrado su unión, un fruto que los llena de profundo gozo mariano y eclesial, pues reconocen que todo es para la gloria de Dios y ha sido el pilar fundamental para cultivar la espiritualidad en su propia familia.
Recomendaciones Médicas
Como médico nuclear, mi enfoque de la salud combina la medicina preventiva con una comprensión profunda del funcionamiento de nuestro cuerpo a nivel celular y metabólico. A diferencia de otras especialidades, en medicina nuclear no solo evaluamos la anatomía (la estructura), sino la función y el metabolismo de los órganos en tiempo real. Desde esta mirada microscópica, presento las siguientes recomendaciones clave para proteger su salud y prevenir patologías complejas.
1. Proteja su "central energética"
Cuide las mitocondrias: Las mitocondrias son los organelos dentro de sus células encargados de producir energía. En medicina nuclear, muchos de nuestros estudios (como gammagrafías o PET-CT) miden precisamente cómo las células consumen glucosa u oxígeno. Cuando las células están estresadas o en un estado de inflamación crónica, su metabolismo se altera drásticamente antes de manifestar cambios estructurales visibles.
Evite los picos constantes de glucosa: El exceso de azúcares refinados y alimentos ultraprocesados obliga a las células a trabajar en un estado de sobrecarga metabólica, lo que a largo plazo genera resistencia a la insulina e inflamación sistémica.
Muévase diariamente: El ejercicio físico va mucho más allá de quemar calorías; actúa como un estímulo celular que promueve la mitofagia (la eliminación de mitocondrias dañadas) y la biogénesis de mitocondrias nuevas y más eficientes.
2. No le tema a la radiación médica, pero cuide su tiroides.
Una inquietud frecuente en la práctica clínica es el temor a la radiación ionizante. Los estudios de imagen molecular y medicina nuclear están estrictamente regulados bajo el principio ALARA (tan bajo como sea razonablemente posible) y el beneficio diagnóstico supera por mucho el riesgo potencial. No obstante, es fundamental aplicar un criterio consciente:
Estudios justificados: Asegúrese de que todo examen radiológico esté plenamente justificado por un profesional de la salud. Evite la automedicación de estudios de imagen "por tranquilidad" o chequeos innecesarios sin orden médica. Las radiaciones para quien las necesita medicamente.
Sal yodada para la tiroides: La glándula tiroides capta yodo de forma prioritaria para sintetizar hormonas metabólicas. El uso de sal común yodada en la cocina es la intervención más costo efectiva para prevenir el bocio y la aparición de nódulos, recuerde que la mayoría carece de la adición de yodo.
3. Mantenga la inflamación bajo control
En los estudios de tomografía por emisión de positrones (PET-CT), cuando buscamos procesos oncológicos o infecciosos latentes, las zonas que "brillan" con mayor intensidad son aquellas con un metabolismo acelerado de glucosa debido a la inflamación. La inflamación crónica de bajo grado es el sustrato silencioso donde se desarrollan las enfermedades cardiovasculares, neurológicas y neoplásicas.
Antioxidantes de fuentes reales: Priorice el consumo de alimentos enteros y coloridos (vegetales de hoja verde, frutas cítricas, legumbres). Sus fitonutrientes ayudan a neutralizar los radicales libres que dañan el ADN celular.
Descanso reparador y sistema linfático: Durante las fases de sueño profundo, el cerebro activa un sistema de depuración líquida que elimina toxinas y péptidos dañados acumulados durante el día. Sin un descanso óptimo, el entorno celular se satura de estrés oxidativo.
4. Escuche las señales metabólicas tempranas
Mientras que las herramientas diagnósticas avanzadas detectan alteraciones moleculares consolidadas, el cuerpo suele enviar señales funcionales mucho antes. Preste atención a cambios sutiles pero persistentes:
Fatiga crónica generalizada que no cede tras un periodo de descanso adecuado.
Fluctuaciones de peso drásticas e inexplicables que no corresponden a variaciones en la dieta o la actividad física.
Cambios marcados en la termorregulación (sensación constante de frío o calor extremo) o alteraciones inexplicables en el ritmo evacuatorio, los cuales pueden traducir una disfunción tiroidea o neurovegetativa.
Esta Información tiene carácter exclusivamente educativo y preventivo desde la perspectiva de la fisiología molecular. Ante cualquier síntoma persistente, es indispensable acudir a una consulta médica formal para una evaluación personalizada.
"El mejor tratamiento es el que no llega a ser necesario."








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