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JACURA: POBLACIÓN Y TERRITORIO

Foto del escritor: dcmjacura
dcmjacura
23 jun
3 min de lectura

Población


Las poblaciones más antiguas fueron Carorita, hoy extinta y la propia Jacura, actual capital. De acuerdo con investigaciones de Trujillo (1995), para el año 1723 ya era reconocido como un “pueblo de indios con 366 almas y algunos negros esclavos”, una realidad que, con el paso de los siglos, fue transformándose hasta alcanzar en 1990 una población de 10.352 habitantes, según la Oficina Central de Estadística en el censo de 1990. Este crecimiento continuó reflejándose en el último censo nacional de 2011, cuando la cifra ascendió a 11.232 habitantes, con una densidad de 6,09 por km². En la actualidad, para el año 2026, se maneja una cifra aproximada de 15.700 habitantes, lo que representa una densidad de 8,51 habitantes por km², de acuerdo con datos aportados por los registros de los circuitos comunales.


Este crecimiento poblacional presenta características claras: Una población mayoritariamente joven y en edad productiva. Con un equilibrio entre hombres y mujeres, aunque con una ligera predominancia masculina que se mantiene desde 1990. Asimismo, la mayor concentración de habitantes se ubica en la parroquia Jacura, que reúne más del 50% de la población, seguida por Araurima, mientras que Agua Linda, pese a ser territorialmente la más extensa, continúa siendo la menos poblada del municipio. Lo que lleva a que el municipio autónomo Jacura este albergando en el 2026 un total aproximado de 5.270, familias en 4.250 casas a lo largo y ancho de su actual territorio.


Territorio


En cuanto a su extensión territorial, la historia del municipio también se remonta a la antigua población aborigen de Jacura. Según Trujillo (1995), para el año 1856 esta localidad pasó a formar parte del Cantón Costa Arriba, en un contexto donde el territorio nacional se encontraba dividido en provincias, de acuerdo con la ley del 28 de abril de 1856, siendo Capadare la cabecera del Cantón. Posteriormente, la Constitución de 1864 estableció una nueva organización territorial, aunque mantuvo los límites previamente definidos. Más adelante, el 27 de abril de 1904, se sanciona una nueva Constitución que modifica la división político-territorial anterior, estableciendo en su artículo 2 que el territorio nacional debía dividirse en “distritos y territorios federales”, pasando así Jacura y sus comunidades aledañas a formar parte del Distrito Acosta. Esta condición se mantuvo hasta el 12 de septiembre de 1989, cuando Jacura es elevado a Municipio Autónomo, en la Gaceta Oficial con fecha del 02 de agosto de 1.989 contando inicialmente con la parroquia Araurima y, poco tiempo después, con la incorporación de Agua Linda en el año 1991. De esta manera, el municipio alcanza una extensión de 1.842 km², posicionándose entre los cuatro municipios más extensos del estado Falcón.


La verdadera extensión de este Municipio, va más, allá de los km² que la conforman, su verdadera extensión no se mide en kilómetros, sino, en la memoria de sus abuelos, en el ímpetu de sus jóvenes, en la valentía y creatividad de los habitantes que pueblan el territorio, que constituyen el escenario, pero, su población es la obra misma, ese tejido humano que ha salido a echar raíces en la tierra para transformarlo en hogar, donde el común denominador es el calor humano, la sencillez y la solidaridad, opacando las sombras de la fragilidad humana que se cuela en momentos sin lograr empañar el crisol de perseverancia que se exhibe más allá de sus límites jurisdiccionales, la esencia de esta tierra reside en la dinámica demográfica, en esos hombres y mujeres que han moldeado la identidad local desde los asentamientos primogénitos con raíces Ayamanes y Caquetías, hasta la actualidad convirtiendo este municipio en un lugar de encuentro donde te podrás pasear por la aridez de sus sábanas, el frío de sus montañas, lo caudaloso y exuberante de sus aguas, el verdor de sus valles y el abrazo de su mayor tesoro, su gente atenta, sencilla, servicial, cariñosa que te entrega su historia y hace suya la tuya para en el momento justo ser compañía, ayuda, recuerdo o inspiración, invitándote a ver nuestra identidad como lo único que nos defiende del olvido, eso que debemos sembrar en estas generaciones para cultivar lo que somos y tenemos, dejándolo como legado a nuestros hijos y nietos como su más valiosa reliquia.

 
 
 

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