Tras las huellas de Jacura: Expedición hacia la Piedra Escrita

Jesús Soto- Las fuentes de estos hallazgos son los “Informes geológicos y geofísicos inéditos de la industria petrolera en Venezuela, 1910-1956”, una versión preliminar de abril de 2022 publicada por la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat. Este documento revela una actividad exploratoria sin precedentes en nuestra tierra, donde compañías como la North Venezuelan Petroleum Company (NVPC), la Creole, Texpet, la British Controlled Oilfields (BCO) y la C.A. Robert H. Ray de Venezuela desplegaron a sus mejores expertos para mapear nuestra riqueza. El informe detalla hitos impresionantes: desde las expediciones a mula de H. G. Kugler en 1926 para estudiar capas de caliza llenas de Amphistegina en la Quebrada Juso y el Cerro Ojo de Agua, hasta los estudios de A. J. Haworth en 1951 sobre las cuencas de Tocuyo, Araurima y Casupal.
La profundidad de estas investigaciones es asombrosa, incluyendo el levantamiento de E. Buck en 1930 sobre el segmento Paují y el horizonte de arenisca de El Menecito, misiones en canoa por el Río Tocuyo lideradas por A. Hagger para alcanzar El Alto, y la trascendental definición del Grupo Agua Salada por H. H. Renz en 1945, con un imponente espesor de 1442 metros en la zona de Pozón. También figuran complejos estudios sobre el anticlinal de Riecito por geólogos como W. T. Keller y P. Leuzinger, quienes identificaron los lechos de Bachacal, e incluso registros de sismografía de reflexión y refracción de 1956 que buscaban determinar las posibilidades de petróleo en el Valle de Araurima. Toda esta “materia prima” geográfica otorga un peso científico e histórico incalculable a nuestra región, demostrando que el municipio Jacura, en el área que hoy es la parroquia Araurima, estuvo en el mapa estratégico de la industria petrolera.
Indagando sobre estos personajes, localizamos un Boletín de Historia de las Geociencias en Venezuela publicado en 2023, que contiene mapas y anotaciones de las investigaciones de Hans Gottfried Kugler donde menciona zonas como Cueparo, Bachacal, Guadima, entre otras.
Además de contar con estos datos verificados, la investigación también se sustenta en el relato de personas que fueron testigos de cómo "exploradores que no hablaban castellano" se dedicaron durante un largo tiempo a estudiar el corazón de Jacura. Cuentan que la curiosidad hacía que los pobladores subieran hasta donde estaban sus bases y los expertos se valían de ellos para "que les hicieran los mandados", bajando al pueblo a comprar lo necesario para luego subir a entregárselo.
Toda esta investigación teórica sirvió de motivación para que el Departamento de Crónica Municipal - Jacura, con la temeraria inexperiencia de quien solo ha visto las montañas desde lejos, se propusiera hacer una expedición con fines históricos pueblo adentro. Un camino de mediana exigencia nos recibió con una densa vegetación que genera una gran humedad y un sendero marcado por desniveles. El recorrido denota lo virgen de la zona a medida que se adentra, árboles tumbados por la naturaleza y un suelo que se funde entre la tierra suelta y una roca de forma particular que se empeña en salir, creando elevaciones que llamaron nuestra atención por su imponencia.
Esta aventura contó con la guía de Juan José Morales (Juancho) y Omar Fernández (Cobi) como baquianos a quienes agradecemos su ayuda fundamental y su conocimiento de los senderos que trasladan hasta puntos de interés visitados anteriormente por figuras como el Prof. Alirio Mendoza. Es de gran importancia resaltar que en esta primera expedición no llegamos hasta el Cerro La Mira, sino hasta lo que los vecinos denominan "La Piedra Escrita", ubicada a unos 40 minutos del sector El Renacer, anteriormente llamado El Pantano. Allí, una imponente formación rocosa de más de 15 metros de altura conserva los nombres que estudiantes dejaron escritos con pintura, y que hoy continúan intactos a pesar del tiempo. En ese lugar, se encuentra una cavidad
al pie del macizo que posee un fondo de bloques, aunque no logramos ver más allá por falta de equipos técnicos. Escalando unos 6 metros, se encuentra otra entrada, lo que parecen cavidades en la roca.
En el caminar, Fernández nos contaba que existe una "piedra con caritas de indios". De ser cierto, sería un hallazgo importante para determinar la antigüedad de Jacura, que en documentos antiguos como los del Obispo Mariano Martí, lo describe como un "pueblo de indios"; por lo que no sería de extrañar que en alguna de esas piedras esté guardada nuestra historia de hace más de 400 años. Por su parte, Morales mostraba su satisfacción porque existan personas interesadas en estos sitios, ya que "desde que vinieron aquellos científicos" no ha habido quienes se preocupen por saber qué guardan el interior de esas piedras.
Esta expedición deja sobre la mesa el compromiso de continuar indagando hasta llegar a La Mira y constatar, 40 años después, los lugares que estos importantes exploradores estudiaron. Cabe mencionar que el municipio Jacura no solo ha sido punto de interés espeleológico, también, en nuestras tierras se han hecho amplios estudios de petróleo que dejaron pruebas en nuestros suelos como placas donde se establecieron sub-bases, los cuales serán estudiados a mayor profundidad en próximas ediciones.
Cualquiera que transite el camino desde Maicillal hasta llegar al pueblo puede visualizar la grandeza de un cerro que no se impone, pero siempre está allí, y que muchas veces pasa desapercibido. Incluso quienes habitan en él minimizan la importancia de estos lugares que pueden contener evidencia de poblaciones prehispánicas, riqueza espeleológica, potencial económico, diversidad faunística y una enorme variedad botánica.
Hoy, ese gigante que nos vigila en silencio comienza a revelar sus secretos, recordándonos que, para valorar nuestro destino, primero debemos reconocer los tesoros ocultos en nuestra propia tierra.








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